La música independiente en Buenos Aires y los modelos de negocios abiertos

El presente artículo describe el uso de las licencias libres en la escena musical independiente en la cuidad de Buenos Aires y el Gran Buenos Aires. Presenta algunas de las bandas y músicos protagonistas, los espacios por los que circulan y sus prácticas al momento de dar a difusión sus obras. Describe el surgimiento de las licencias Creative Commons en la Argentina, el uso que se le ha dado e iniciativas que han surgido en el contexto musical porteño. Finalmente, hace un muestreo de los incipientes modelos de negocios abiertos que los músicos han puesto en juego al momento de pensar en propuestas económicas para su obras musicales. Aprovechando que muchas de las bandas están en la ciudad de Buenos Aires hemos realizado algunas entrevistas para conocer sus experiencias, sensaciones y proyecciones sobre el tema de las licencias libres y la potencialidad de los modelos de negocios abiertos en la industria musical.

La música independiente en Buenos Aires:

Si bien la ciudad de Buenos Aires ha sido un semillero importante de música rock desde los 60s, no fue hasta la década del 80 cuando se notó un desarrollo importante de la música local. Durante la guerra de Malvinas [1982] se prohibieron las letras en inglés y el subsiguiente retorno a la democracia trajo un renacimiento de la música nacional. La popularización del cassette como formato para escuchar música y la aparición en 1979 de dispositivos como la Portastudio [consola económica de mezcla portátil] permitieron el surgimiento de las primeras bandas capaces de autogestionar su producción musical. Sin embargo, fue recién en la década siguiente, la del 90s, cuando la escena independiente local se multiplicó gracias a la llegada del Disco Compacto [DC] y las computadoras personales a gran escala.

Esto permitió a muchos artistas grabar y editar su material sin ayuda de un sello discográfico. Al no contar con un medio efectivo de distribución estos artistas aprovechaban sus propios conciertos en vivo para promocionar sus discos. Muchos también los vendían aunque a precios inferiores a los habituales. Comenzaron a aparecer pequeños sellos independientes capaces de realizar producciones con calidades equivalentes [o incluso superiores] a los de las grandes discográficas. Sin embargo, estos tuvieron escasa difusión en los medios de comunicación masivos y nunca pudieron pertenecer a la parte industrial o mainstream de la música. El uso de Internet permitió a los artistas y sellos pequeños ampliar sus horizontes de difusión a un costo muy bajo o nulo.

Lentamente, aparecieron algunos portales en la red que empezaban a hacerse eco de esta creciente escena independiente. El formato de compresión MP3 y las diferentes redes de intercambio de archivos entre pares [p2p] se convirtieron en poderosas herramientas para los músicos porteños. Sin embargo, muchas bandas tenían como práctica habitual publicar sus obras en una página web sin hacer mención alguna a sus derechos autorales. Estos artistas no hacían referencia a las condiciones de uso y, prácticamente, ninguno utilizaba licencias técnicas para expresarlas. Esta situación fue cambiando gradualmente a medida que fueron apareciendo algunas licencias libres en el contexto local. Específicamente, con las licencias Creative Commons.

Las licencias Creative Commons en Argentina:

Las licencias Creative Commons fueron descritas y presentadas al castellano por Ariel Vercelli hacia finales de 2002. Ariel Vercelli lideró el proceso de traducción legal en la Argentina. En 2004 se sumó al proyecto local Pablo Palazzi. En 2005 la Fundación OSDE sirvió como institución afiliada al proceso de traducción de las mismas en la Argentina. El lanzamiento de las licencias se produjo el primero de octubre de 2005 en el Teatro San Martín de la Ciudad de Buenos Aires. En la actualidad las licencias son gestionadas por la ONG Bienes Comunes. A pocos meses del lanzamiento oficial las licencias comenzaron a ser utilizadas masivamente para la liberación de todo tipo de obras intelectuales. El ámbito musical no estuvo ajeno a este proceso.

En el caso de la música fue el blog Zonaindie, de Fernando Casale, uno de los espacios más importantes de difusión de las licencias Creative Commons. Zonaindie cubre no sólo la escena musical independiente sino también las noticias relacionadas con la librecultura y la situación actual en el mercado discográfico. El blog utiliza las licencias no sólo para la música sino también para los textos y fotografías que se publican en el sitio. De esta forma, muchos de los músicos locales pudieron conocer de qué manera las licencias eran utilizadas por otros artistas a nivel mundial. Las licencias, el uso de las tecnologías digitales, las redes de pares y la web fueron presentándose como herramientas útiles para encontrar caminos alternativos a la publicación tradicional de obras musicales.

Un compilado de Canciones Pegajosas y más de 35 álbumes:

Inspirado por una charla de Lawrence Lessig en Buenos Aires y por el compilado ‘The Wired CD’ [lanzado por la revista Wired], en el mes de agosto de 2005 Fernando Casale invitó a diferentes artistas del circuito porteño a realizar el primer compilado de música Argentina bajo licencias Creative Commons. La idea del compilado fue convocar a artistas independientes de los sellos discográficos y seleccionar aquellos que tenían una presencia activa en la red. El resultado se llamó Canciones Pegajosas. En él participaron 10 grupos y solistas de diferentes estilos musicales. Al igual que la compilación, las canciones se publicaron bajo licencias Creative Commons Argentina para que se puedan copiar, distribuir, ejecutar y hasta derivar sin fines comerciales y dando a los creadores la atribución de autoría.

Canciones Pegajosas tuvo una amplia repercusión en la blogósfera local y latinoamericana. Fue mencionada en varios medios masivos y descargada más de 5000 veces [sin contar ni las canciones individuales ni las descargas en p2p]. La experiencia motivó a los artistas participantes a liberar más obras. Este fue el caso de Verdeoscuro, banda de folk/rock alternativo, que al conocer las licencias entendieron que era lo que necesitaban para la difusión de sus obras. El cantautor Ale Lago afirma que sin esta modalidad tal difusión de su disco [más de 3000 descargas] no hubiera sido posible. El productor musical Facundo Arena, alias Alternarama, no dudó en utilizarlas cuando lanzó su primer álbum. El compilado sirvió también para que muchos artistas más liberen sus obras.

Para inicios de 2007 más de 35 álbumes de artistas argentinos han sido publicados bajo licencias Creative Commons. Zonaindie lleva un listado de todos ellos que incluye enlaces a las obras, sus autores y las licencias utilizadas. Si se hace un conteo de los distintos tipos de licencia que han sido empleadas se obtiene que: el 47% de las obras lleva la licencia Atribución – NoComercial – SinObrasDerivadas y un 32% utiliza la licencia Atribución – NoComercial – CompartirDerivadasIgual. El resto se reparte entre Atribución – NoComercial (9%), Atribución – SinObrasDerivadas (6%), Atribución (3%) y NC-Sampling+ (3%) [una licencia que todavía no ha sido portada a la legislación local]. En líneas generales, el 91% no permite el uso comercial mientras que el 47% admite las obras derivadas.

Los negocios abiertos, algo más que cambiar dinero por aplausos:

Uno de los beneficios directos en el uso de las licencias libres es, justamente, la posibilidad de utilización de las tecnologías digitales no sólo como medio de producción de las obras sino también como medio de distribución de las mismas. Las bandas y artistas entrevistados fueron concordantes en un punto central: la utilización de Internet como un medio de distrubución mundial para difundir sus obras. Para muchos artistas, hoy por hoy, no liberar obras es cerrar puertas de antemano. En este sentido, han manifestado que las licencias Creative Commons permiten compartir un lenguaje común a través del cual los artistas pueden enviar un mensaje directo sobre los usos que pueden y no pueden hacerse sobre las obras musicales. Vale decir, éstas funcionan como una invitación a compartir.

Entre los beneficios directos [e indirectos] que les ha permitido alcanzar a los músicos el uso de las licencias libres en un medio como Internet se encuentran: [1] un aumento de presentaciones en público; [2] la venta de discos compactos que los mismos artistas producen y distribuyen vía mensajería, correo o bien en sus propias presentaciones; [3] venta de discos compactos con un valor agregado artesanal, como en el caso de Madreocéano, seudónimo del músico folk Esteban Gómez; [4] remeras de las bandas, prendedores, stickers y demás accesorios que acompañan los discos o bien las presentaciones en público; [5] muchos artistas fueron coincidentres en que la gran difusión que permite liberar su obra les ha brindado contactos profesionales y nuevas oportunidades para producir más obras.

¿Qué falta? Nuevas capacidades, nuevas herramientas para los creadores:

Los músicos entienden que en estos momentos liberar su obra es una inversión a largo plazo. Muchos identifican que la capacidad de derivación de sus obras es una oportunidad latente de seguir produciendo valor de forma distruibuida. Y, si bien las licencias de Creative Commons son una herramienta importante para gestionar los derechos de autor en la era digital, un modelo de negocios libre para la música requiere de un cambio bastante más profundo de forma de pensar. En este sentido, requiere de cambios tanto por parte de los creadores como de los usuarios, empresas y medios de comunicación. Pero, en concreto, ¿qué está faltando para que los artistas puedan beneficiarse económicamente de su actividad a la vez que liberan sus obras?

Es necesario el desarrollo y adopción de herramientas sencillas de comercio electrónico que faciliten la circulación de pequeñas cantidades de dinero entre los consumidores y los creadores. Sistemas de micropagos como PayPal ya son ampliamente utilizados en Estados Unidos y la Unión Europea. Estos permiten a los autores recibir colaboraciones directas de quienes disfrutan de sus obras. En este sentido, los sitios de subastas podrían habilitar transferencias de dinero electrónico entre las cuentas de diferentes artistas. El sistema de publicidad contextual [como Adsense de Google] también puede ser una fuente importante de ingresos capitalizando el aumento de tráfico en una web. Sin embargo, lo que más se necesita es una forma de gestión de obras musicales eficiente, gobernada por los mismos artistas y en su propio beneficio.

Algunas ideas más para seguir pensando:

En el presente artículo hemos analizado el camino recorrido por las licencias Creative Commons en la Argentina y su utilización efectiva para la música. En el contexto de Buenos Aires y, en general, en la Argentina todavía faltan herramientas y nuevas capacidades para el desarrollado de modelos de negocios abiertos. Sin embargo, existen algunas estrategias válidas para obtener beneficios con la liberacion de obras musicales. Las nuevas reglas de juego presentan una buena oportunidad para el surgimiento de Net Labels locales que quieran utilizar licencias libres y puedan desarrollar un modelo de negocio abierto en el mercado de la industria musical. La liberación de la cultura permite pensar en industrias que hagan también uso de nuevos modelos abiertos. A medida que los creadores tengan la posibilidad de compartir sus obras y utilizar la red como un canal de distribución, también podrán gestionar la forma en que quieren hacer sus negocios. Estos son pasos importantes para lograr una gestión de obras musicales más eficiente, gobernada por los artistas y en su propio beneficio.

 

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